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Para comprender el Desarrollo de un niño, es necesario conocer las condiciones biológicas, relacionales y medioambientales que determinan su particular "situación de la salud".
Se necesitan de determinadas condiciones, físicas, biológicas, humanas, relacionales, medioambientales, para que el Proceso de Desarrollo se organice armónicamente.
Sabemos, a partir de la teoría Walloniana, que existe un doble determinismo en el acceso a la diferenciación y a la individuación. El primero lo atribuye al medio social y cultural, como mediador de las prácticas macro y micro sociales y, el segundo se refiere al medio humano en el que se constituyen las relaciones interindividuales. Más allá de los "síntomas", de la enfermedad física o mental, más allá del "diagnóstico", los procesos se encuentran concatenados, entrelazados configurando una particular manera de expresarse, de relacionarse y de vivir, procesos íntimamente relacionados con los aspectos vinculares y emocionales del sujeto. En esta configuración, los dos primeros años de vida del niño son fundamentales y determinantes del tipo de estructura psíquica y de la personalidad en general.
A lo largo de mi práctica como médica pediatra, me he planteado muchos interrogantes acerca de las causas que obstaculizan la dinámica del desarrollo o acerca de aquellas que promueven un estado de salud o de enfermedad.
Donald Winnicott, médico pediatra y psicoanalista inglés, refiriéndose a la angustia en la infancia, afirma que "para un niño puede ser más normal estar enfermo que gozar de buena salud". (1931)
La Pediatría, etimológicamente del griego paidós, niño, y iatreía, curación, ha volcado sus esfuerzos en conocer, caracterizar, clasificar y normatizar tratamientos, de un gran número de enfermedades de la infancia. En este terreno, debido a los continuos avances científicos, los progresos son indiscutibles.
No obstante, los Indices de Morbilidad Infantil a nivel mundial, no se han modificado, continúan siendo una preocupación constante, no sólo porque no existe una disminución respecto a las enfermedades prevalentes en la Infancia, sino que, además, se registra un aumento tanto en los Síndromes genéticos como en las patologías derivadas de alteraciones neurológicas.
La Atención Temprana del Desarrollo Infantil (ATDI) y la Psicomotricidad Operativa ofrecen tanto los Indicadores que permiten valorar el proceso de desarrollo como los estrategias y recursos técnicos, que posibilitan la creación de un ambiente facilitador del desarrollo, operarando en el espacio concreto y la relaciones, a fin de dinamizar y poner en marcha un proceso del desarrollo saludable.
Estos indicadores, proporcionan tanto los recursos para detectar las competencias del niño, como las condiciones medioambientales, materiales y humanas, que puedan obstaculizar su desarrollo.
El Marco Conceptual que fundamenta la Atención Temprana del Desarrollo Infantil (ATDI) y la Psicomotricidad Operativa, modifica la práctica médica.
La consulta pediátrica adquiere la cualidad de entrevista, instrumento de la metodología de investigación cualitativa.
Se utiliza la observación, como Metodología diagnóstica para valorar a partir de los indicios madurativos de estas dos disciplinas, la dinámica del proceso de desarrollo.
Se modifica el Sistema de actitudes del médico pediatra para garantiza la seguridad afectiva tanto en el niño y como en la familia, promoviendo así, la construcción de un vínculo favorable. Procurando que el niño se sienta cómodo, respetado, no invadido por maniobras agresivas, permitiéndole explorar los instrumentos con los que será evaluado, a fin de hacer de la consulta médica una experiencia enriquecedora y no traumática.
De esta manera, la mirada clínica se hace más amplia, se enriquece y se integra, evitando la polarización y la fragmentación, típica de la formación en disciplinas.
La apreciación diagnóstica se dialectiza, ya que surge de evaluar lo social, lo cultural y relacional, lo ambiental, re-significando lo biológico, yendo más allá del déficit, del síntoma o la enfermedad.
Para la valoración del desarrollo observamos:
La característica de la comunicación, que los adultos que cuidan del niño establecen con él.
Particularidades del vínculo de apego, con quien se establece este vínculo, características del / los adultos que realizan los cuidados cotidianos.
Posibilidades de exploración que el ambiente humano y físico le propone al niño
Situaciones de equilibrio, características del sostén y manipulación del cuerpo del niño
Orden simbólico: características socio culturales, comunitarias, económicas, históricas, que determinan las características del ambiente físico y humano en el que el niño se desarrolla.
Organizamos la tarea asistencial diferenciando la consulta en salud, de la consulta por enfermedad.
Consulta en salud
Estos encuentros, donde la familia acude tranquila, sin la angustia por la enfermedad, ofrecen un espacio propicio para la reflexión sobre aquellas pautas de crianza que pueden obstaculizar el desarrollo infantil, como así también para la fundamentación de aquellas que lo facilitan, reasegurando, en consecuencia, al grupo familiar.
Algunos de los conceptos introducidos en estos encuentros son:
Fundamentos de la posición del niño en decúbito dorsal
Organización de la vida cotidiana
El espacio de juego: lugar y juguetes pertinentes
Tipo de ropa y vestimenta
Rol del adulto y ambiente facilitador
Importancia de favorecer en el niño la realización de su propia experiencia
Objetivos
Ø Observar y evaluar el proceso de desarrollo
Ø Integrar a los padres en la responsabilidad de la salud de sus hijos
Ø Informar a la familia acerca de las condiciones necesarias para el buen desarrollo
Ø Ayudar a la familia a crear un ambiente facilitador del desarrollo infantil
Ayudar a promover condiciones favorables para el Desarrollo Infantil, es tarea del médico pediatra.
Dra Liliana Edith González: Médica Pediatra, Especialista en Atención Temprana del Desarrollo Infantil, Co Directora de Ansares.
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