Atención Temprana del Desarrollo Infantil
Dirigida a niños entre su nacimiento y los 3 años de vida, que presentan del desarrollo por influencia de factores del entorno, alteraciones genéticas, déficits sensoriales, malformaciones, etcétera.
Basada en los principios de la teoría de Emmi Pikler, se promueve el movimiento autónomo partiendo de las capacidades de cada niño.
La actividad autónoma o autoinducida, es a la vez fuente de placer y un importante medio de conocimiento de sí mismo y del entorno y, en consecuencia, de sus capacidades y límites.
Contenidos

¿Qué es la ATDI?

La sala de ATDI: Encuadre y Dispositivo

Acerca de la actividad autónoma

¿Cómo y cuándo surge la ATDI?

¿Qué es la ATDI?
La Atención Temprana del Desarrollo Infantil (ATDI) es una práctica que procura la crear un ambiente relacional y material, que facilite el desarrollo de las capacidades de cada niño.

Enmarcada en un Modelo Contextual Dialéctico, la ATDI, pone al niño en desarrollo como el referente a partir del cuales se organizan diferentes estrategias.

El niño, sujeto activo e integrante de un núcleo familiar y comunitario específico, se ve inmerso desde antes de su nacimiento, en una serie condiciones a las que denominamos "factores del entorno", que constituyen, junto a las condiciones biológicas, las bases para su desarrollo.
Así, desde el punto de vista de su objeto de estudio, la ATDI, se interesa por el niño en desarrollo, en el marco de sus condiciones de vida. El foco principal, está puesto en los procesos de desarrollo saludables.

La intervención se orienta en un sentido, a fortalecer, asesorar y acompañar a los adultos encargados del cuidado del niño, sean estos familiares directos (padres, abuelos, tíos) o terceras personas (cuidadoras, maestras jardineras, etcétera). En otro sentido, se interviene con el niño en sesiones de caracter terapéutico, cuya característica fundamental es la creación de un dispositivo espacial en el cual el niño despliega diversas actividades en forma libre y autoinducida. En este sentido, los objetos y el espacio, operan como fuente estimuladora y motivadora de la actividad del niño.

En relación con la metodología para valorar el proceso de desarrollo, se utiliza la Observación, registrando los indicadores propios de esta disciplina, en dos elementos fundamentales: un protocolo de observación en el cual se vuelcan los datos del entorno (relacional y físico) y una escala, la Escala de Desarrollo del Instituto Pikler-Lòczy (EDIPL) instrumento que, basado en la una investigación realizada en el instituto que le da nombre, ofrece los rangos de las edades en las que los niños realizan diferentes conductas.

Esta escala pone de manifiesto el nivel alcanzado por cada niño y la dinámica particular que asume la curva de desarrollo, en función de las particularidades de las condiciones de vida. Volver
 
La sala de ATDI: encuadre y dispositivo

El dispositivo espacial se organiza teniendo en cuenta tres reglas fundamentales: seguridad, aprendizaje y movimiento libre.
Inicialmente este espacio involucra a los padres, al niño y al terapeuta, hasta que progresivamente se procura un distanciamiento, a fin de favorecer el proceso de “separación-individuación”.

La función del terapeuta, es crear un entorno en el que el niño pueda desplegar la actividad por propia iniciativa. Eliminando los obstáculos externos, promueve situaciones de aprendizaje a partir de la experiencia, facilitando así la toma de consciencia acerca de sus propias capacidades y de sus límites.

 
Los objetos, pequeños, livianos, abundantes, de color, forma, tamaños y texturas variadas, se disponen en el espacio teniendo en cuenta la posibilidades motoras y de manipulación alcanzadas por cada niño.

Situados al alcance del niño, los objetos se constituyen en estimulos que incitan al niño a la manipulación y la exploración. Volver
     
 
Acerca de la autonomía

Uno de los principales aportes de la Dra. Emmi Pikler, fue sin lugar a dudas el descubrimiento de que en ciertas condiciones materiales y relacionales, los bebés organizan una serie de movimientos en forma autónoma, a los que ella les dio el nombre de posturas y desplazamientos intermedios.

Es conocida la importancia de que el niño alcance la postura sedente y de pié como dos grandes adquisiciones que finalmente conducen a la organización de la marcha. Por lo general la idea de niño, es la de un sujeto pasivo al que hay que entretener, estimular y enseñar, para que se desarrolle.

Sin embargo, las invetigaciones de Pikler pusieron de manifiesto que si se brindan ciertas condiciones, entre las cuales se hallan la actitud del adulto, la ropa, el espacio, los objetos, la postura y el lugar en el que el niño es colocado para su actividad, todas ellas dispuestas de modo tal que faciliten la actividad autónoma, los niños se muestran muy activos, interesados por descubrir y explorar el entorno y desarrollan una serie de movimientos y acciones que serán la base para funciones más evolucionadas.
Siguiendo el pensamiento de Pikler, hemos podido comprobar en nuestra práctica, que la organización postural de los niños a quienes se les permite moverse libremente es diferente a la de aquellos cuyo desarrollo motor se encuentra obstaculizado a través de objetos como cochecitos, sillitas, andadores o el tan frecuente sostén del niño en brazos en los momentos en que está despierto. Asimismo desarrollan otras cualidades como la capacidad de elección, la autonomía, la concentración y la atención, entre otras. Volver
¿Cómo y cuándo surge la ATDI?
Fue creada en el año 1995, por la Lic. Noemí Beneito y la Dra. Myrtha Chokler. Inicialmente, surge como una formación de postitulo de carácter semipresencial, con título de la Universidad de Catamarca, dictada por Fundari en diversas provincias de nuestro país: Catamarca, Buenos Aires, Tierra de Fuego y Neuquén.
Se nutre de los aportes de diferentes autores, como Wallon, Winnicott, Brazelton y Cramer, entre otros, tomando fundamentalmentelas investigaciones de la Dra. Emmi Pikler y del Instituto Pikler (Lòczy), de Hungría. Este instituto, mundialmente conocido como Casa Cuna e Instituto de Investigación, fue fundado por la Dra. Emmi Pikler en 1946, quien desarrolla una serie de investigaciones tendientes a determinar cuáles son las condiciones de vida que hacen posible un desarrollo saludable. A partir de una organización que promueve una modalidad de cuidados personalizados al máximo, logra evitar y revertir el síndrome característico de los niños institucionalizados, descrito por Rene Spitz como Síndrome del Hospitalismo.
Representando uno de los hallazgos fundamentales, esta modalidad resulta transferible tanto a las instituciones como los jardines maternales o centros de desarrollo infantil, como a la crianza del niño en el seno familiar. Volver
 
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