La Atención Temprana
del Desarrollo Infantil (ATDI) es una práctica preventiva
y terapéutica que procura la creación de un ambiente
humano y físico que promueva el desarrollo de las capacidades
del individuo.
Al hablar de capacidades nos
referimos tanto al niño pequeño como al grupo familiar
y a los adultos en función de crianza.
Es así, que en la práctica
procuramos a partir del trabajo en la sala de ATDI con el niño
y fundamentalmente con los padres, la creación de un ambiente
que facilite el desarrollo del niño. El trabajo con la familia
y, con los adultos encargados del cuidado del niño,(abuelos,
cuidadoras, maestras jardineras, etc) se presenta en la ATDI, como
el eje articulador de la tarea.
Hacemos aquí la salvedad
de que el trabajo con los padres no significa en modo alguno que
estos se transformen en terapeutas de su hijos. Nuestra práctica
no se caracteriza por la indicación de ejercicios para que
la familia realice con el niño. Esta modalidad característica
de la Estimulación Temprana (ET), disciplina de la cual nos
diferenciamos no sólo en su técnica sino, fundamentamente,
en el marco teórico, de donde obviamente surge la práctica.
Todo lo contrario, un objetivo
de la práctica de la ATDI es la recuperación
de la función materna, paterna y familiar en general,
particularmente en niños que presentan algún tipo
de déficit que genera una discapcidad.
Mientras la Estimulación
temprana es conductista, la Atención Temprana del Desarrollo
Infantil es profundamente Dialéctica.
¿Qué
significa esta diferencia?...
Partimos de una concepción
de sujeto, de hombre esencialmente diferente. Mientras que la ET,
considera al sujeto como sujeto de reacción, de ahí
que su práctica se caracteriza por la provocación
de determinadas reacciónes a partir de ciertos estímulos,
la ATDI considera al sujeto como sujeto de acción,
capáz de transformar con esa acción a su entorno.
Se caracteriza entonces,
por la creación de espacios y relaciones que permiten desplegar
lo que en el marco de la dialéctica se denomina autonomía
creadora..
El marco conceptual de la
Atención Temprana del Desarrollo Infantil (ATDI),
lo constituye la Neuropsicosociología del Desarrollo, disciplina
científica que señala los componentes biológicos
del desarrollo del individuo intrísecamente articulados con
la realidad social, cultural, histórica, psicológica
etc. de cada sujeto en particular.
Partiendo entonces del pensamiento
dialéctico, sostenemos que el ser humano no es un mero producto
de su medioambiente y de los acontecimientos, sino que, es capaz
de transformar la realidad, y más aún, es capaz de
crearla...
Desde esta concepción,
el sujeto emerge interactuando con una realidad determinada, de
ahí que no podemos hablar genericamente de los niños
de tal o cual edad, sino de "este niño en particular,
que vive con esta familia, en una comunidad determinada y en un
momento histórico determinado"; miramos a cada sujeto
en su singularidad y partir de ella ayudamos a construir junto
a la familia, las condiciones necesarias para un desarrollo
saludable.
Por lo tanto, consideramos
que la ATDI reinvidica la "autonomía creadora
del hombre" al ponerla como eje central de nuestra
práctica.
Siguiendo el pensamiento de
la Dra. Emmi Pikler, Anna Tardos afirma: "que el niño
es capaz de aprender de una forma autónoma, que es capaz
de realizar acciones competentes utilizando el repertorio de comprotamientos
de que dispone en un determinado nivel de su desarrollo, tanto en
lo referente al dominio de su motricidad como a la capacidad de
recoger las experiencias relativas al medio que le rodea y desarrollar
el conocimiento de sí mismo.
La autonomía es un objetivo central en la ATDI.
En la práctica de la
ATDI construimos un espacio físico y realcional es com el
propósito de permitir que esa autonomía se desarrolle,
se manifieste. Por lo tanto se trata de poder observar cuáles
son las necesidades propias de cada momento del desarrollo, brindando
aquellos elementos que satisfagan las necesidades del niño
tanto en lo fisiológico, como en lo motor y postural, en
la comunicación, en la exploración y en el vínculo
de apego.
La Dra Emmi Pikler (médica
pediatra Húngara), fue quien a partir de un trabajo de investigación
(Moverse en Libertad - El desarrollo de la motricidad global) con
niños de la casa cuna Lòczy de Budapest, descubre
las condiciones espaciales, de objetos y, fundamentalmente relacionales,
que permiten el desarrollo de la autonomía en niños
desde los primeros meses de vida. En Argentina estos descubrimientos
fueron tomados por la Dra Myrtha Chokler y la Prof. Noemí
Beneito quienes primeramente crean la ATDI como práctica
clínica y, posteriormente, la Carrera de Especialistas en
ATDI.
Nuestra práctica se
carateriza, entonces, por la creación de un ambiente que
promueve el ejercicio de esa autonomía. Pero, esta actividad
que denominamos autónoma, no significa soledad, precisamente
surge ante la presencia de un adulto observador y significante que,
atento a las necesidades y posibilidades cada niño, acompaña
y facilita el proceso de desarrollo.
Acerca de la intervención
La observación
es, en la ATDI, una metodología de trabajo. La preocupación
constante del terapéuta por crear la condiciones óptimas,
para que los niños estén activos y en forma autónoma,
conduce a no intervenir de modo directo sino, indirecto.
Debemos aquí subrayar
que la observación y la actividad autónoma, no significan
"no intervención", sino que caracterizan el modo
particular de la intervención en la práctica de la
ATDI, esto es: la "intervención indirecta"
Sintetizando entonces,
la intervención indirecta se caracteriza por: